Boletín N° 5 – 2015 – Reflexiones sobre el temblor ¿Estabas preparado?

Recientemente se registró en casi todo el territorio colombiano un sismo de 6.6 grados de intensidad en la escala de Richter, el cual me motivó a escribir estas líneas…

Para empezar, hace algún tiempo tuve acceso a una cartilla del Fondo de Prevención y Atención de Emergencias, un material muy didáctico que nos enseña qué debemos hacer en caso de registrarse un evento sísmico. Al tenerla, lo primero que hice fue repartirla entre amigos, familiares y el personal de la empresa, advirtiéndoles que era importante leer las recomendaciones que allí se hacían para tenerlas en cuenta si algún día se presentaba un movimiento telúrico fuerte.
Por mi parte puse en práctica algunas de las cosas que allí se recomiendan: compré el radio y la linterna, pero omití el agua, los enlatados, el pito, etc. Hice un análisis en casa de cuáles serían los puntos más vulnerables, pero en la empresa no, mejor dicho, hice la tarea en un 30%.

Ayer me encontraba en casa con mi hijo, hacia unos cinco minutos había llegado de trabajar y me había despedido de la persona que lo cuida. Cuando empezó el movimiento, los cuadros y las lámparas se mecían fuertemente, me sentía con mareo, mi hijo de cuatro años empezó a asustarse, sin embargo, le trasmití mi calma al decirle que era un temblor y que podía durar un minuto nada más. Me coloqué al lado de una columna y guardando la calma empecé a escuchar a la gente gritando y corriendo por las escaleras, para salir del edificio.

Tan pronto dejó de temblar, bajé los tacos de la luz, cerré el paso de gas y prendí el radio portátil que había comprado para escuchar las noticias y saber con certeza lo que estaba pasando.
Al momento llego la nana de mi hijo, pálida y asustada, contando lo del temblor y preguntándonos si nos encontrábamos bien. Acto seguido ella cogió el celular para llamar a la casa, a lo que le insinué que no lo hiciera porque congestionaría las líneas.

Por la reacción de la nana pienso que mi hijo hubiera entrado en shock, ya que ella no estaba preparada para este tipo de situaciones, entonces, empecé a ver por la ventana como la gente estaba conmocionada, nerviosa y tratando de comunicare con sus seres queridos por teléfono. En los noticieros por televisión se mostraban las imágenes de la gente en los centros comerciales y en algunas partes donde la policía tienen instaladas cámaras de seguridad. Me acordé de todas las campañas de sensibilización que ha hecho el gobierno y a las cuales pienso, las personas no les han puesto el suficiente cuidado, ya que la gran mayoría no respondió adecuadamente ante la emergencia; gritaban y salían corriendo de los apartamentos, la calle cerca al sector donde vivo se volvió un caos total.

Entonces, me surgen una serie de interrogantes que pongo a su consideración, ¿estamos preparados para evacuar, ya sea que nos encontremos en nuestros trabajos u hogares? Afortunadamente los daños reportados fueron menores, ¿qué hubiera pasado si el movimiento de tierra hubiera sido mayor? El sismo fue de 6.6, pero si hubiera sido un terremoto que colapsara las edificaciones, en lo personal no estaba preparado.

Este evento me ha dejado una enseñanza importante: lo primero que haré es volver a leer la cartilla con mi familia y la nana de mi hijo (ella es la persona que permanece la mayor parte del día con él) y hablaré con el personal de mi empresa, para saber exactamente qué hacer y contemplar las medidas pertinentes, resaltando el hecho de que los simulacros de evacuación no son un juego, ni una actividad en la que se puedan perder 40 min de trabajo o aprovecharlos para charlar de otros temas o por celular, los simulacros se realizan con el objetivo de prepararnos para afrontar una situación catastrófica, por lo tanto, deben llevarse a cabo con la mayor seriedad y respeto posible.

Lo segundo, será comprar todo el kit de seguridad que recomienda la cartilla y estructurar un plan de contingencia para afrontar el evento, ya que cuando se presenta un sismo en donde hay destrucción de edificaciones, la ayuda puede tardar varios días.
Lo tercero, será hablar con la gente del conjunto residencial donde vivo para que hagamos simulacros de evacuación, así como preguntar en el colegio de mi hijo si tienen preparado un plan de contingencia ante una emergencia como esta, y si lo practican frecuentemente. ¿Cuántos de ustedes tenían a sus hijos estudiando en ese momento? , ¿Qué hicieron?, ¿Qué hubieran podido hacer?

Por lo general no reaccionamos ante este tipo de iniciativas, sin embargo, en países como Estados Unidos, China o Japón no hay mayores traumatismos, pues la gente sigue las recomendaciones y está preparada, seguramente porque tienen claro que ante un evento catastrófico no sobreviven los más fuertes si no los mejor preparados.
Debemos tomar conciencia de que si sucede un evento como el que sucedió en Armenia hace ya algunos años, el caos y la destrucción serán grandes, ya que no contamos con un cuerpo de socorro suficiente robusto para atender la emergencia en las grandes ciudades. Lo más preocupante es que nosotros mismos generaríamos un caos mayor al no saber cómo actuar y cómo manejar este tipo de emergencias.
La idea es comenzar a prepararse desde ya, porque si diferentes organismos gubernamentales vienen haciendo campañas de prevención e instrucción ante un cataclismo, por algo será. Todavía falta mucho por sensibilizarnos y educarnos ante el tema de una catástrofe natural, más cuando puede presentarse en cualquier momento según lo manifiestan estudios al respecto. Ante esto yo ya me estoy preparando ¿y usted? – Fuente: Martha Galvis Galvis —Abogada

Boletín N° 5 – 2015 – Reflexiones sobre el temblor ¿Estabas preparado?

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