Boletín N° 19 – La puntualidad evita accidentes al permitir realizar con tranquilidad y en los tiempos establecidos las diferentes tareas.

Existe un tema que se podría pensar no tiene relación con la accidentalidad laboral. Sin embargo, aunque este vínculo no sea muy claro y directo, existe indirectamente. En realidad, se puede afirmar que todas las actividades y actitudes están relacionadas, de una forma u otra con la prevención de accidentes, porque ésta debe ser parte integral de todo lo que se realiza, dentro y fuera de la empresa.

Específicamente, se trata de la puntualidad en el trabajo, un tema que aunque se aborde con poca frecuencia, es importante en el control de los riesgos. Muchos trabajadores piensan que establecer un horario de entrada y salida es sólo un problema de organización y disciplina, no obstante, cuando se analiza un poco más se puede ver fácilmente su relación con la prevención.

En este contexto, es posible hacer una lista de factores relacionados con la puntualidad que contribuyen a evitar o a provocar accidentes. En primer lugar, se debe considerar esta característica en el trabajo como una responsabilidad primordial. El horario ha sido diseñado para cumplir con las necesidades de la planta y de las operaciones que aquí se realizan. Lo primero que salta a la vista es que si se viola este requisito, se causan inconvenientes a los demás compañeros, pues cuando un empleado llega tarde provoca interrupciones y molestias a los que ya tienen un ritmo de producción. Evidentemente, al llegar después de la hora fijada se distrae la atención y la concentración de quienes ya están trabajando y con ello se crea la posibilidad de que por un descuido o por un instante de distracción se produzca un accidente o una lesión.

En segundo lugar, al llegar tarde el trabajador inicia sus labores alterado emocionalmente, porque sabe que está atrasado y que no puede perder tiempo. Por esta falta de tranquilidad no cuenta con la misma disposición mental; inclusive, puede llegar a sentirse nervioso por causar tanta interrupción y esta característica dar como resultado un accidente.

Tercero, el ritmo de producción ya está establecido y en marcha. En su afán por alcanzar ese ritmo para no atrasar la producción, el empleado intenta trabajar con más rapidez. En muchas ocasiones lo que consigue con tal apuro es olvidar ciertas normas de prevención o cometer errores y negligencias que pueden provocarle lesiones. Por ejemplo, quizás pone el equipo o la maquinaria en marcha sin antes comprobar que todo está en adecuado orden y que no existe ningún defecto, o no realiza la inspección inicial para ver si los resguardos de la máquina o el equipo están colocados debidamente.

Cuarto, es posible que al llegar tarde la persona olvide o pase por alto la protección personal establecida y con ello, aumente la posibilidad de sufrir lesiones innecesarias en caso de accidente. El hecho de no usar los EPP (Elementos de Protección Personal) adecuados es un gravísimo error que expone al trabajador a los peligros sin amparo alguno.

Y por último, el hecho de tener que caminar entre puestos de trabajo en operación para llegar hasta el propio, siempre implica la posibilidad de que algún material o determinada acción del operario cause una lesión no prevista, por ejemplo, pasar por donde un soldador realiza su tarea podría provocar un daño ocular si no se lleva la protección requerida.

Realmente se podrían continuar señalando otros puntos sobre la importancia de la puntualidad en el trabajo, no obstante, los que ya se han mencionado son suficientes para recordar y mantener presente que la puntualidad está relacionada con la prevención de accidentes. ¡Con el simple hecho de llegar temprano al trabajo se está contribuyendo a evitar lesiones!

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